23 de julio de 2012

Vida y educación

¿Para qué sirve el teorema de Pitágoras?, preguntan los estudiantes de secundaria. ¿Para qué sirve estudiar durante años Biología, Física y Matemáticas si aparentemente es más útil saber conducir un coche, o conocer de memoria la alineación de la selección de fútbol en el último partido? Me gustaría decir que no sirve para nada: que es meramente una cuestión de estética, y entregarme a ella como lo que soy: un ser humano, no un chimpancé ni un bonobo. Pero mentiría. Es útil. Tiene un uso concreto y pragmático, además de inaplazable e imprescindible: la supervivencia.

Es importante que los niños conozcan de dónde vienen, lo que pasó antes de que nacieran, los conocimientos acumulados por nuestra especie, para poder ir hacia delante. E inculcar el afán de cooperación* entre personas, de dirigir los esfuerzos individuales a un bien común, debería ser algo a aprender en todas partes, escuelas y casas.

Estupendo artículo, me parece a mí, el publicado en Amazings.

* Cooperación, no solidaridad. Unirse al trabajo que hace otro por una causa, no adherirse a ella sin trabajar en su consecución más que mentalmente, que eso de poco sirve.

2 comentarios:

Silvia dijo...

A mí también me parece estupendo artículo, bueno, lo que reseñas, ahora lo leeré entero.

Es que la pregunta de para qué sirve una poesía, por ejemplo, como quien habla de un paraguas es lo que no sirve preguntarse.

Hay cosas no materiales que por no tener un resultado o consecuencia inmediata pasan a ser acusadas de inservibles e inútiles. Pero por mucho que una corriente de pensamiento se emperre, somos algo más que materia, y en tanto que somos ese algo más, todo lo que entra en ese terreno es tan real y humano como un pedazo de pan. Sin la belleza nos moriríamos. En ese sentido es cierto, todo lo que los niños critican de inútil es cuestión de supervivencia.

Maria Calderón dijo...

Quizás lo malo es que no son los niños quienes critican las cosas, sino los mayores (tanto niños a cierta edad como adultos). Un niño pequeño, digamos por debajo de 6 ó 7 años, no criticará una poesía (normalmente, si las ha oído en su hogar). Están más cerca de los placeres del espíritu y la mente que los más mayores.

1beso.