Joel ha comenzado a utilizar este cuaderno de ortografía para practicarla. Lo encontramos hace un par de años entre unos libros de intercambio en una parroquia del barrio, y la antigua propietaria sólo completó unas cinco páginas de las sesenta y cuatro.
Igual que hace un par de semanas empezábamos a hacer el trazo de letras, ahora Vina lo ha interrumpido. De momento prefiere dedicarse a sus manualidades y juegos. Tiene además disponibles cuando quiere un cuaderno de verano de La Galera y un par de cuadernos para niños de tres años que le regaló su tía maestra hace unos días. Como le gustan los cuentos de Beatrix Potter y yo tenía este rabbit trail o vericueto acerca de esta autora y sus cuentos, lo estoy adaptando para ella.
Dos cosas más:
:: Meni prepara la edición 2.0 de su agenda homeschooler. Si aún no teníais la primera versión o si queréis actualizarla, en unos días estará disponible en Educativos Meninheira.
:: Sylvia, de Con la cabeza en las nubes... de azúcar, está preparando unas Guías Activas, con actividades varias para cada mes. Podéis descargaros la primera semana de julio y echarle un ojo. En unos días sacará a la venta las siguientes semanas, con posibilidad de suscribirse a ellas.
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6 de julio de 2013
19 de enero de 2012
Pongamos un momento para cada cosa...
fuente: Gina Faulk
Aunque la autora hace referencia a los padres que educan en casa según la metodología Waldorf, sus ideas son igualmente aplicables en cualquier contexto.
Se trata de distribuir las acciones y actividades según los momentos del día, de manera que se obtenga un equilibrio entre mente, corazón y manos.
Esto es algo que los que educamos en casa podemos hacer fácilmente, ya que planificamos las actividades, al menos en nuestra familia (que nadie se espante, que la planificación no es un dueño feroz sino un esclavo servicial y flexible, que se adapta a lo que toca cada día, o sea a la vida).
Según el artículo,
... las actividades mentales se podrían hacer por las mañanas. Serían las más académicas o las que exijan mayor esfuerzo intelectual;
... las que alimentan las emociones y, por qué no, el espíritu, como la música, el arte, el contacto con la naturaleza o la lectura por placer, se harían más tarde. Supongo que sería tras la comida, cuando no suponen un gran esfuerzo para la mente y contribuyen a calmar a los niños y mantenerlos sosegados; no me queda claro en el artículo, pero también podrían hacerse antes de la comida. Personalmente me gusta más mi sugerencia, que se adapta mejor a nuestras costumbres familiares;
... las actividades relacionadas con las manos, como las manualidades, jardinería, costura, tejido, et cetera, se harían por la tarde. Aquí yo incluyo la salida al parque, a hacer recados, a las extraescolares...
Realmente son cosas que salen de forma natural si uno se deja llevar por su ritmo interno. Pero quizás por la vida acelerada y sujeta a horarios, que no a ritmos, son difíciles de llevar a cabo. Yo recuerdo haber dado materias como "geografía e historia", en aquellos lejanos tiempos de la E.G.B. (arcaico, ya lo sé), justo después de la comida, a las tres de la tarde, en un aula en la que entraba alegremente la luz del sol. Soporíferamente soporífero.
19 de septiembre de 2011
Visión de la semana (3 años)
Estos días se escucha a muchos padres hablar de los primeros días de clase de sus hijos de tres años. Es lo habitual, ¿no?, escolarizar a los niños, o más bien pasarlos de la guardería a la escuela infantil, para que comiencen su etapa de "escolarización obligatoria". Ya sé que en nuestro país ésta supuestamente comienza a los seis años, pero es lo más habitual que los niños comiencen con tres. La gran mayoría viene de la guardería y los que han tenido más suerte, llegan de su casa, con sus padres o abuelos u otro tipo de cuidadores que han estado pendientes de ellos estos primeros años de vida.
Con Vina quiero comenzar a hacer algo más programado. Realmente es una niña que no necesita ideas para estar en el día a día. Ella juega, o pinta, o decide que quiere ser cocinera, o fregar platos, o disfrazarse de princesa. Pero como a mí me gusta organizar un poco, he diseñado un pequeño programa que incluye fundamentalmente la lectura de cuentos y el fomentarle lo que ya hace, intentando ampliar un poco más. En esta entrada se puede leer algo más sobre ello.
Aunque hemos estado una semana en la playa, la primera de septiembre fue realmente el inicio de nuestro año escolar. Durante esa semana estas son algunas de las cosas que hicimos:
Leer El nabo gigante, un cuento tradicional ruso, y dibujar la historia.
Jugar con plastilina.
Pintar con tizas en una pizarra, en el suelo y en la pared de la terraza.
Leer Jaime y las bellotas, de Tim Bowley.
Leer Pincho, de Ranghild Scamell.
Hacer unas manzanas asadas con topping de avena y sirope.
Jugar en el parque.
Realmente se trata de actividades muy sencillas, que se hacen sin sobrecargar la jornada diaria, y que permiten ampliar las experiencias de la niña.
11 de agosto de 2011
Con 3 años (casi)
Tres años es una edad demasiado temprana para plantearse siquiera tener un curriculum. Lo mejor a estas edades sigue siendo que la niña se integre en la vida cotidiana, que aprenda a través de la acción y la imitación, y que se relacione con su entorno.
Sin embargo, como una (yo) es como es, además de lo cotidiano que ya nos rodea
trabajos domésticos
paseos
juego en el parque y en casa de amigas
biblioteca
oír música
jugar y jugar
estar delante cuando su hermano hace sus tareas de "cole"
este año también me he planteado tres cosas concretas con V:
.. leerle libros; no sólo Caperucita Roja, que está hiper-leído y mega-visto, sino otros como los cuentos de Perico el conejo, de Beatrix Potter y otros clásicos y modernos para prelectores. V es una niña que lo pregunta todo y resulta muuuy difícil seguir el hilo de la historia así; pero es su especial característica y me acomodo como puedo (lol)
.. centrarnos más en el arte y las manualidades. A mí personalmente me cuesta esto, porque no soy una persona de hacer este tipo de cosas. Como J, mi hijo mayor, tampoco lo es, aunque he intentado reconducirle por ese camino artístico, no lo he conseguido. Con V es distinto, porque a ella le sale espontáneamente desde pequeña el dibujar, recortar y esas cosas. Seguiremos -eclécticamente, por supuesto- dos libros:
... Young at Art, de Susan Striker, que da una serie de ideas para trabajar con niños, en las que lo que importa no es el resultado, que quede bonito, sino todo el proceso y la experimentación con los materiales y los colores
... un par de libros de educación Waldorf en casa. Los tengo desde hace unos años, y aunque los he leído y he sacado ideas, ya digo que con mi hijo mayor fue muy difícil conseguir aplicarlas y prácticamente los dejé de lado. Como es Waldorf, no sólo se pinta, también se lee, se cocina, se sale al campo, se celebra...
... meditación. Con las estupendas meditaciones para niños del libro de Mari Cruz, Rumbo a los sueños. Con J las probé una temporada y le gustaron bastante. Ahora que estoy leyendo algo de Waldorf me entra el gusanillo de probar de nuevo, para dar momentos de desconexión a los niños, y de centrarse en ellos mismos.
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