29 de julio de 2012

Miligramos y arroz con leche


Se dice por ahí que es importante dejar que los niños entren en la cocina y hagan sus experimentos con recetas. Muchos homeschoolers lo relacionan con la familiarización del niño con las matemáticas.

Vale, es verdad. Los mililitros, gramos y onzas entran en juego y el niño aprende a tratar con las unidades de peso y volumen de forma práctica, junto con otras operaciones matemáticas básicas.

Pero también son importantes dos cosas, de cara sobre todo a la vida práctica futura de los niños:
  • La primera, que es posible que aprendan a cocinar de forma pasable y así no tendrán que tirar de tuppers de su madre en el futuro. Ni Margarita o Alberto tendrán que llamar a mamá para que, ya de paso que la invitan a celebrar su cumpleaños (el del futuro adulto) en su casa propia (otra vez me refiero al futuro adulto), la madre les haga la comida de la celebración.
  • La segunda es más práctica y de aplicación más inmediata. La ví clara cuando J el otro día se puso a hacer pasta de sal. La receta decía x vasos de agua, y vasos de sal, z vasos de harina... Pues pretendía él usar un vaso distinto para cada número de vasos que se necesitaban. Es decir, si le dejo, hubiese sacado x vasos con agua, y vasos con sal, etc. Yo no tengo tantos vasos limpios ni estoy dispuesta a andar fregando después un montón de ídem. Por suerte le pillé a tiempo y le expliqué lo que significa lo de los vasos en las recetas. Comprendí que el motivo de no saberlo es que J no suele meterse en la cocina; no le atrae cocinar más allá de hacerse un sandwich. Así que cuando él decidió que quería que hiciésemos una crema de arroz con leche, rápidamente conseguí los ingredientes y nos pusimos a ello.
Nota: Últimamente me ha dado por tumblear. Es más rápido, personal, no hay comentarios. Es un cuaderno de notas, pero en internet. A la derecha del título hay una "i" que también se puede investigar. La receta la podéis leer aquí.

2 comentarios:

Marhya dijo...

Nunca he usado tumbler (creo que lo he escrito mal, luego compruebo), será cuestión de probar.
Me ha hecho gracia lo de los muchos vasos de la receta, pero seguro que a algún adulto también se le ha ocurrido algo parecido, que hay muchos que no cocinan pero no friegan, jejeje.
Ahora voy a mirar las cantidades de la receta, porque el arroz con leche y yo no nos llevamos bien, siempre me queda o muy espeso o muy líquido, y es el postre preferido de mi costillo.
Besos.

Maria Calderón dijo...

Le sobra la 'e', pero se pronuncia igual.

Yo es que no soy nada de arroz con leche. Jesús lleva años pidiéndome que le haga uno con fructosa y me da una perezaaaaaaa.

1beso.