9 de mayo de 2012

Dejadles solos


Estoy leyendo, entre varios otros libros, uno llamado The Idler Parent, de Tom Hodgkinson, que es el autor de aquel manifiesto del padre perezoso. Es un libro sin desperdicio, cuyo lema es que la crianza y la educación de los niños consiste en 'dejarlos solos'. Tiene además ese humor inglés que hay que saber coger, leyéndolo con la mente abierta, porque si no puede que te ofendan algunos comentarios. Pero hasta ahora lo estoy pasando bien (llevo dos capítulos enteros y dos medios).


Esta es una cita del libro, en el capítulo 'No busques la perfección o Por qué los malos padres son buenos padres', en la página 33:
Sé estricto cuando los niños son pequeños, dice [refiriéndose a una cita de John Locke], y dales más indulgencia y libertad según vayan creciendo. Con demasiada frecuencia, dice [ibídem], la gente lo hace al revés, pero: 'la imperiosidad y la severidad no son sino formas de tratar mal a los hombres, que tienen sus propias razones para guiarse, a menos que tengas una razón para hacer que tus hijos, cuando crezcan, se cansen de ti, y secretamente se digan para sí mismos, ¿Cuándo morirás, padre?'

Y que conste que dejarles solos no significa libertinaje ni nada por el estilo, sino no interferir en su desarrollo, su juego, etc. Algo parecido a lo que también propicia Charlotte Mason en sus escritos.

6 comentarios:

Silvia dijo...

:))
Sí... me desesperan las madres helicóptero... merodeando y con cantinelas que los niños ignoran por absurdas e idióticas...

Masterly Inactivity (las intervenciones mínimas y justificadas... es decir, si hay sangre, o por algo realmente grave, mientras que no, dejarlos solos.

Me gusta el libro, a ver si lo puedo sacar o pillarlo.

Maria Calderón dijo...

¿Y qué me dices de los abuelos? Esos son los peores cuando se entrometen.

Desde luego ir a un parque, al menos en nuestro barrio, es un ejercicio antropológico muy interesante.

Por suerte hay más padres que sólo vigilan sin entrometerse, salvo lo que dices de algo graves.

Luego están los terceros, que no se entrometen porque pasan de todo, pero no son tantos, por suerte también.

1beso.

Silvia dijo...

Pues guapa, será en serio algo bueno de Spain, porque aquí yo veo MUUUUCHAS mamis helicóptero. El día del retiro una gran mayoría de mis amigas se hubieran escandalizado por dejarlos tan lejos de nuestro grupo y explorar un poco por su cuenta el parque... o no estarían en las mesas mientras ellos usaban el baño.

Creo que el problema es que en Houston no hay aceras, no se camina, nadie vivimos en el centro, donde tampoco hay gran movimiento en las calles. Durante el día oficinistas, en la noche gente que no tiene hogar, triste pero así es, no se puede deambular por la noche, además se queda desierto en el sentido de que no hay casas, sino apartamentos ultra caros de alquiler porque vivir cerca del centro es prohibitivo.

Tiene, me digo, que ser eso. No hay calles, tienda del pan, no hay el vecino de abajo... lo más algunos barrios donde salen un poco a la calle los niños y ahí son los padres pasotas, porque mi amiga que sale a la calle con sus hijos me confirma que en su barrio NO HAY NINGUN ADULTO, EN SERIO. Y amiguitos llegan a su casa a jugar con sus nenes, y no la llaman sus padres de que van a ir, ni ná de ná... son los niños llave.

Maite dijo...

Me parece una cita muy interesante. Comparto lo que decís de los parques, jejeje.

Luego, si me pongo un poco más introspectiva, yo sí veo que a rachas sí tiendo a ser más estricta a medida que crecen porque inconscientemente espero más de ellos. Luego me doy cuenta y rectifico, luego vuelvo a caer... Y es que a veces esas espectativas son parte de la herencia que llevamos en la mochila. Y cuesta deshacerse de ellas. Me refiero al día a día, a peuqueñas cosas, no tanto a cómo estén en un parque. Pero de repente sí siento esa imperiosidad que dice el texto, en que hagan algo, o que sigan haciendo cosas que hacían... Luego me doy cuenta de que es un tema mío, no de ellos. Y bueno, la solución, como siempre es relajarse y hacer oooooommmmms.

Saludos.

ah, el libro está en castellano? voy a investigar. no me veo leyendo en inglés ahora mismo

un abrazo

Maria Calderón dijo...

Silvia, yo creo que estoy influenciada por mi amiga Upe, que es más de dejar a los niños tranquilos. También puede que sea el barrio. Contamos con un parque grande, dos o tres medianos y varios pequeños, y te puedes sentar en un banco cerca a hablar con los conocidos o te llevas un libro o música. Vas viendo a los niños, interviniendo si lo piden, pero no hace falta estar encima.

De todas formas, madres y padres plastas -perdón, helicóptero, los hay a montones aquí y en Houston.

¿No te repatean los que repiten a los niños una y otra vez, 'hijomícariño, tírate que hay niños detrás' en el tobogán? Me ponen mala. Que se tire el niño cuando quiera, mientras sus compañeros de detrás no protesten. No, mejor aún, que protesten, porque así se crean las leyes entre iguales, por la presión -buena en este caso- del grupo, que regula la actividad de los demás.

1beso.

Maria Calderón dijo...

Maite, yo estoy en esa fase, porque Joel está pidiendo a gritos su independencia, su aprender a hacer solo y que sus padres no sean tan pesados con él. Me cuesta un montón, me repito que he de morderme la lengua, pero a la vez quiero que haga unas cosas básicas...

El libro está en inglés sólo. No entiendo cómo no se traducen más libros del inglés.

1beso.