21 de marzo de 2015

Esto y aquello


La semana que viene es la última (por ahora) de las que tendré que trabajar a diario fuera de casa. Volveré (espero) a los tres días de trabajo semanal, horario que hace más llevadera la rutina semanal, menos caótica. Tengo más tiempo para estar en casa y por tanto para retomar la rutina del homeschooling.

Por el momento, los niños se dedican a sus cosas: Minecraft, unicornios, cómics, dibujo, pasar tardes con los abuelos (que les cuidan dos días por semana), dibujos en la tele y juegos en la retablet. Los días que podemos nos dedicamos a seguir estudiando algo de matemáticas y lengua.

No es lo una situación ideal para el homeschooling, pero la vida es lo que tiene, que obliga a cambiar los planes. Me consuelan un tanto las palabras de Austin Kleon, something small, every day, que me repito como un mantra. Hacer aunque sea un poco cada día y ser constante, al final puede dar un resultado aceptable. Así que, aunque no estemos estudiando todo lo que me gustaría, me adapto a esto y espero los momentos en que se pueda volver de nuevo al estudio reglado de la historia, el latín, las ciencias, etc.


Hay otras palabras que también me sirven de mantra, en este caso por lo que implican de creación de hábitos, y que he sacado de mi reciente lectura de David Copperfield, de Dickens. Hablando de sí mismo y su éxito en su carrera literaria, dice David: "... yo habría sido incapaz de realizar lo que he realizado sin los hábitos de puntualidad, orden y diligencia, sin la determinación de concentrar en cada momento mis esfuerzos en un solo objeto, aunque hubiera otro a continuación pisándole los talones". ¿No es evidente el paralelismo con la que quiero que sea mi actitud frente al homeschooling, y la que quiero inculcar a los niños frente a la vida?

Y otra frase del mismo libro, en este caso dicha por Betsey Trotwood, acerca de la esposa de David, pero que a mí me recordó un poco la educación de los niños: "Será tu deber, al igual que tu felicidad, quererla tal como la has escogido, por las cualidades que tiene y no por las que no tiene. Intenta desarrollar en ella estas últimas. Y si no puedes, muchacho -mi tía se frotó la nariz- tendrás que acostumbrarte a vivir sin ellas".

4 comentarios:

paloma dijo...

Bravooooo María ¡¡¡has vuelto!!! No sabes que alegría me ha dado, aunque sean unas palabritas de vez en cuando...son muy inspiradoras.
Esa lectura es justo la que vamos a empezar después de Semana Santa ¿qué te parece para mis mayores? Yo tampoco lo he leído y tengo ganas.
Lo de la constancia es verdad, aunque sea unos minutos diarios...es como lo del método fly ¿te acuerdas?

Besitos.

Maria Calderón dijo...

Desde que dejé de escribir 'oficialmente' no he dejado de pensar en recuperar el hábito de hacerlo. Echaba de menos esto.

DC es muy dickensiana, está muy bien. Yo creo que les gustará, por lo menos la parte de la infancia de David. Hay un momento en el medio que yo no podía aguantar, y es cuando David corteja a Dora. No hacía más que pensar "¡qué tonto eres, pero qué tonto eres!", y hasta tuve que dejar de leer un par de semanas, por no aguantar tanta tontería, ja, ja.

Ainss, el método fly, qué tiempos. Ojalá me diera por recuperarlo un poco...

1beso.

Maite dijo...

Hola! me apunto esos mantras, muy inspiradores.
Yo dejé abandonado DC justo en ese punto de cortejo... si es pasajero, continuaré con él.
En ciertos aspectos somos bastante victorianas. En otros, nada que ver.
Un abrazo

Maria Calderón dijo...

El babeo, digo, cortejo, es pasajero... relativamente, porque luego ya no se trata solo de David y Dora, sino que, gracias a dios, aparecen más personajes. Aunque no sé si la relación que tienen con Dora y su forma de comportarse con ella no aumenta más la grima que me da la chica. Es que es 'mu tonta'.

Victorian forever!