6 de febrero de 2013

Organizando rutinas II


Hace años leí esta anécdota sobre Gandhi y el azúcar:

Una mujer fue a visitar a Gandhi para pedirle que le dijera a su hijo que dejase de comer azúcar, que no le convenía, y que el chaval devoraba. Gandhi era un héroe para el muchacho y la mujer sabía que si el maestro le decía que dejara de comer azúcar, el chico le escucharía.
-Volved dentro de una semana- dijo el santo varón.
A la semana siguiente, la madre se volvió a presentar con su hijo ante el Mahatma.
-Deja de comer azúcar.- le dijo Gandhi directamente al muchacho.
Perpleja, la mujer preguntó:
-Maestro, ¿por qué no se lo dijiste la semana pasada?
-La semana pasada yo aún tomaba azúcar- respondió Gandhi.


La recuerdo siempre que hago algo relacionado con la educación de mis hijos. No quiero ser como esas madres que dejan a sus hijos en el comedor del colegio porque a ellas sólo les gusta la comida basura y pretenden que sus hijos 'coman bien'. O como aquella otra a la que no le gustan los idiomas -a su hijo tampoco- y ha apuntado al niño a inglés y a francés.

Entiendo que si yo no soy coherente con lo que le pido a mis hijos, es imposible que ellos entiendan el por qué de la petición. Pensé que primero tenía que interiorizar yo un ritmo diario, con sus anclajes, sus momentos de estudio, de trabajo y de expansión, para que ellos lo hagan también. En eso estamos estas últimas semanas, y de momento la cosa marcha. Puede que fuera sólo cuestión de asignar momentos cada día para hacer las cosas que componen la rutina de un hogar homeschooler, y llevarlo a cabo, claro.

2 comentarios:

Educando en Familia dijo...

Para nosotros las rutinas se han convertido en un salvavidas, Maria. Ahora sabemos que si deseamos hacer algo consistentemente, el punto es adaptarlo a la rutina.
Todos estamos felices con las rutinas, y aun cuando tenemos que romperlas ;)

Espero que les sirva a ustedes tambien!

Maria Calderón dijo...

Sí, tienes toda la razón. Tener un esquema es como tener separadores en los cajones. Puede ser que ese día no rellenes todos los separadores, pero sabes al menos que todo lo que quieres hacer tiene su hueco determinado, y si hay algo nuevo, se adapta a la esa rutina, como dices.

1beso.