23 de marzo de 2015

Morning time


fuente desconocida

A final de año di con estas entradas acerca del morning time, un rato empleado al inicio de la mañana, antes de empezar con las materias fundacionales (ya sabéis, matemáticas, lengua, etc.).

¿Qué se puede hacer en el morning time? Se puede incorporar todo lo que se quiera. Es un momento útil para todo tipo de aficiones, lecturas, audiciones y conversaciones sobre los temas más variados. Se puede cantar, memorizar, recitar, dibujar, leer acerca de Leonardo da Vinci, una manualidad, estudiar un artista y luego dibujar algo a su estilo, escuchar una obra clásica en CD o en un video en internet...

¿Por qué para mí ha sido un (re)descubrimiento? Por dos motivos.

El primero, que es una introducción amable al aprendizaje diario. En vez de comenzar con geometría o el estudio de la ortografía, empezamos viendo un video en YouTube de música clásica, leyendo algo sobre Leonardo Da  Vinci o dibujando mariquitas y unicornios (Vina está sumergida de pleno en el mundo de Mia and me).

El segundo motivo es que puedo buscarle un momento a una serie de cosas que quería hacer con los niños y que no cuadraban cuando las hacíamos por la tarde, pues habitualmente la tarde la usamos para salir al parque o a dar un paseo o para algunos recados, y costaba mucho que los niños se interesasen por otras cosas en ese tramo horario.

21 de marzo de 2015

Esto y aquello


La semana que viene es la última (por ahora) de las que tendré que trabajar a diario fuera de casa. Volveré (espero) a los tres días de trabajo semanal, horario que hace más llevadera la rutina semanal, menos caótica. Tengo más tiempo para estar en casa y por tanto para retomar la rutina del homeschooling.

Por el momento, los niños se dedican a sus cosas: Minecraft, unicornios, cómics, dibujo, pasar tardes con los abuelos (que les cuidan dos días por semana), dibujos en la tele y juegos en la retablet. Los días que podemos nos dedicamos a seguir estudiando algo de matemáticas y lengua.

No es lo una situación ideal para el homeschooling, pero la vida es lo que tiene, que obliga a cambiar los planes. Me consuelan un tanto las palabras de Austin Kleon, something small, every day, que me repito como un mantra. Hacer aunque sea un poco cada día y ser constante, al final puede dar un resultado aceptable. Así que, aunque no estemos estudiando todo lo que me gustaría, me adapto a esto y espero los momentos en que se pueda volver de nuevo al estudio reglado de la historia, el latín, las ciencias, etc.


Hay otras palabras que también me sirven de mantra, en este caso por lo que implican de creación de hábitos, y que he sacado de mi reciente lectura de David Copperfield, de Dickens. Hablando de sí mismo y su éxito en su carrera literaria, dice David: "... yo habría sido incapaz de realizar lo que he realizado sin los hábitos de puntualidad, orden y diligencia, sin la determinación de concentrar en cada momento mis esfuerzos en un solo objeto, aunque hubiera otro a continuación pisándole los talones". ¿No es evidente el paralelismo con la que quiero que sea mi actitud frente al homeschooling, y la que quiero inculcar a los niños frente a la vida?

Y otra frase del mismo libro, en este caso dicha por Betsey Trotwood, acerca de la esposa de David, pero que a mí me recordó un poco la educación de los niños: "Será tu deber, al igual que tu felicidad, quererla tal como la has escogido, por las cualidades que tiene y no por las que no tiene. Intenta desarrollar en ella estas últimas. Y si no puedes, muchacho -mi tía se frotó la nariz- tendrás que acostumbrarte a vivir sin ellas".

31 de diciembre de 2014

Estado del blog

Este blog no se actualiza ya... al menos de momento. No es una noticia nueva, puesto que solo hay que mirar las fechas de las entradas para comprobar que el goteo de entradas ha ido decreciendo fuertemente con el paso de los meses. He hecho, además, lo que no me gusta que se haga cuando sigo un blog, y es dejar de publicar sin dar alguna explicación o dejar un mensaje diciendo lo que ocurre, para que no queden  los lectores a la expectativa de futuras entradas que igual no lleguen nunca. No digo que este blog mío sea muy visitado, pero me gusta pensar que a los que lo leéis de vez en cuando os guste saber cuál va a ser su continuación. Y ésta será la detención, al menos de momento, como dije al principio.

No es que haya cambiado la situación con los niños, ya que siguen ambos educándose en casa. Yo comencé a trabajar de forma más continuada hace un año y pico, lo cual le ha ido estupendamente a la economía familiar y menos a la educación en casa, aunque eso daría pie a otra entrada o más.

El motivo para dejar de publicar en el blog no es más que mi falta de motivación o de ilusión, una de las dos o ambas, para hacerlo.

No lo voy a cerrar, porque espero que nuestras experiencias previas publicadas puedan ser útiles a otros, lo cual ha sido siempre el principal motivo para escribir en el blog. Tampoco creo que vaya a actualizarlo próximamente, aunque quién sabe.

En resumen, que quería cerrar adecuadamente esta etapa del blog, diciendo que no se va a actualizar de momento, y puesto que es 31 de diciembre aprovecho para desearos un buen cierre de año y un estupendo próximo año lleno de posibilidades para aprender, amar y pasarlo bien con las personas que os importan.

fuente desconocida

13 de noviembre de 2014

Nuestro estudio de la Historia


Nota: usamos como libro base para estudiar Historia la serie de The Story of the World (que he ido traduciendo yo misma), más la Enciclopedia Usborne de Historia.

Nuestra relación con el estudio de la Historia durante estos primeros años ha sido de las de amor-odio de toda la vida. La educación neoclásica promulgada por las Bauer (ya sabéis, en The Well-Trained Mind, mi libro de cabecera para los estudios en casa) está intensamente basada en el estudio de la Historia en ciclos de cuatro años, que se repiten en tres ocasiones. Ha habido años y capítulos del libro de Historia que han resultado interesantes, pero otros -muchos en cierto momento- se han hecho muy cuesta arriba (para madre e hijo).

Dejando de lado el hecho de que a mi hijo mayor la Historia no le atrae (salvo si cuenta El precio de la historia como historia), he comprendido, tras cuatro años de estudiarla, que las dos primeras etapas de estudio, la época antigua y la medieval, son atractivas a su edad. Sin embargo, cuando nos hemos metido en la época moderna el interés ha caído por debajo de cero. Quizás es lógico porque esta época se centra mucho en el tema político y de guerras, aunque también fue una época de descubrimientos y exploraciones. En cualquier caso, Joel no tenía demasiado interés por estos asuntos y se aburría cuando le leía los capítulos del libro.

hacha y pinturas "rupestres"

Pensando y repensando cómo conseguir que el niño no se durmiese, me replanteé el estudio de la Historia, no en cuanto a metodología, pues me parece buena la que se propone en TWTM, sino en cuanto a los temas a tratar.

shaduf

He visto programas de Historia al estilo clásico en colegios que siguen esta metodología, y en algunos dedican los primeros años a la Historia más llamativa y accesible para los niños. Sí, exacto, la historia antigua y la medieval.

Además me dije: "Un capítulo completo de historia por semana nos queda grande. No tenemos tiempo para profundizar, o al menos para hacer el estudio más lento y que se asiente más el aprendizaje". Así que cogí lápiz y papel y diseñé un esquema de la Historia a lo largo de los doce años que en teoría dura la educación en casa (es una forma de hablar. Como la señora Mason e Isaac Asimov opinan, el autodidactismo es la única educación posible y dura toda la vida). Hay que tener en cuenta que Joel lleva en teoría cuatro años estudiando esta materia y que este año comienza a estudiarla también mi hija de seis años. Quedó algo así:


Ese es el plan. Dos años seguidos para cada época; no se trata de repetir los mismos capítulos cada año, sino de dividir cada libro en dos partes. Los libros tienen 42 capítulos, con un par o a veces tres subcapítulos cada uno. El primer año haremos un subcapítulo por semana, lo que nos lleva a terminar la mitad del libro, y al año siguiente, la otra mitad. Los primeros ocho años de estudio se dedican a la historia antigua y medieval. Cuando el niño ya es un adolescente y tiene otro tipo de mentalidad, pasamos a la historia moderna y contemporánea. Digo yo que para entonces se volverá con interés a la historia de los siglos más cercanos, para poder comprender lo que ocurre en el mundo actual con más claridad.

7 de noviembre de 2014

Paseo natural

Hace unos días pudimos aprovechar las que espero fueran las últimas temperaturas cálidas del otoño, y dar paseos por los alrededores de una granja-escuela en la provincia de Ávila.