El libro
La mitología contada a los niños e historia de los grandes hombres de Grecia, de Fernán Caballero, no nos ha enganchado en su lectura. Lo hemos abandonado tras cinco capítulos.
El estilo de contar las historias me parece
recargado y enrevesado. Quizás este estilo literario casaba bien con la época en que se publicó el libro allá por el siglo XIX, pero tantas florituras a mí me cortan la lectura, porque me fijo más en cómo dice las cosas que en lo que dice la autora. J directamente dejaba de prestar atención.
Me sobra además el
paternalismo empleado en la exposición de los mitos, con el aire de
yo soy el profesor -profesora en este caso
- y tú escucha para aprender lo que yo te digo. ¿Cómo si no se explica esta frase: "
para que tengáis presente que más me ha costado a mí en tiempo y trabajo el escribir estos apuntes sobre la Mitología, que a vosotros costará el leerlos"?
Hay
adjetivos y opiniones personales que sobran. Ya sabemos todos que para el cristianismo los mitos son paganos. Pero, ¿hay necesidad de recordarlo una y otra vez, y además de interpretar cada uno de ellos a la luz del cristianismo? No se puede criticar de esa manera una creencia, una explicación del mundo que se dieron los antiguos, en este caso griegos.
Cuando además aún no existía el cristianismo. Sobra por tanto tanta apología, que va destinada a lectores modernos y que en nada les ayuda a comprender la mitología. Si acaso, les ayuda a prejuiciarla mientras leen sobre ella, a la luz de sus creencias religiosas cristianas. ¿Lo haría Fernán Caballero para que no fuera censurado el libro o porque realmente sentía que debía hacer de menos los mitos y así evitar que los que leyesen su libro se pasasen a adorar a dioses griegos? Me resulta muy difícil entender que alguien escriba sobre algo que aparentemente le parece digno de enseñar a los niños, y que al mismo tiempo les esté transmitiendo que todas esas historias son desvaríos de unos cuantos griegos antiguos, que se pasaron con el
ouzo una noche. Lo del ouzo es porque me recuerda a Corfú y los Durrell. Sería más bien
vino.
"Los hombres olvidados del verdadero Dios, su Criador, inventaron divinidades a su albedrío; porque en el alma que Dios crió con soplo divino, existe siempre un anhelo, una necesidad de elevarse y someterse a un poder superior, que se adora, se respeta y se invoca. Cuando el hombre ya no siente esas altas y divinas inspiraciones... compadecedle, porque ahogó su alma".
Otros adjetivos prejuiciosos:
espíritus extraviados,
estéril culto,
religión de los paganos disparatada, descompuesta y hasta criminal (vale, aquí le doy la razón, que se mataban entre ellos muy fácilmente, y Júpiter se pasaba los días persiguiendo a ninfas y hermosas doncellas para... bueno, para lo que las puede perseguir un dios así),
idolatría...
En resumidas cuentas, que cambiamos de libro. Hemos escogido uno por recomendación de mi amiga Upe, llamado Mitología griega y romana, de Humbert, que ella leyó hace años y del que guardaba muy buen recuerdo.
El libro es sencillo y ameno. Está muy indexado, de manera que se puede usar como libro de consulta fácilmente. Tiene una sección sobre personajes de la Odisea, la Ilíada, fábulas griegas. Para niños y jóvenes. De este sí puedo decir que a J le está gustando su lectura.